138. La traición con piernas y cara
“Ethan Hayes”
La noche ha caído, la casa está en silencio, pero mi cabeza está a kilómetros de distancia de esa calma.
Sentado en el borde de la cama, me paso la mano por la cara y siento el escozor de las heridas.
El corte en la ceja quema, el labio me late con cada pulso, pero ese dolor en la piel casi se agradece. Sirve de distracción para el otro, el que me atraviesa el pecho cada vez que recuerdo la mirada de mi mejor amigo.
Ex mejor amigo.
Suelto un suspiro pesado y apoyo los codos en la