Me costó dormir.
Mucho más de lo que quería admitir.
Me quedé dando vueltas en la cama, con los ojos abiertos, escuchando el silencio de la mansión. Mi cabeza no se apagaba. Pensaba en Ciro. En sus palabras en el pasillo. En la cena. En sus brazos llenos de cicatrices. Y pensaba en Cael. En cómo le afectarían las decisiones que yo tomara. En si estaba haciendo lo correcto. En si algún día podría perdonar a Ciro. En si realmente quería hacerlo.
Mi mayor miedo seguía siendo sobre Cael.
Porque ya