-Tiene mucho descaro...
-Bueno, la desesperación nos hace actuar como idiotas en ocasiones. No te enojes, más bien, compadécete de ella, porque su mundo se derrumba y no sabe cómo evitarlo o cómo combatirlo.
-Hm... es cierto. Supongo que no debería esperarme otra cosa de su parte. Hemos sido "amigas" por bastante tiempo, y sin embargo, nunca dejó de lado ese...
-Tranquila, relájate, ya pasó. Ahora, disfrutemos de la fiesta, ¿te parece?
-Cierto, después de todo lo que te ha pasado, te mereces