En cuanto pongo un pie fuera del edificio hacia la zona trasera, donde se está realizando la fiesta, el caos me envuelve. Luces de colores, música de fondo, gente hablando por todos lados entre sí mientras beben y comen de las bandejas que están siendo repartidas por todos los camareros que hay en el lugar.
Entre ellos, rápidamente puedo ubicar a, mínimo, cuatro de los hombres que tengo en la lista de los que están dando el golpe, y actúan bastante convincentes en realidad, sonriendo como si e