—Chicas, háganla presentable —dijo, aplaudiendo las manos antes de salir de la habitación.
Me aplicaron maquillaje y me secaron el cabello, ya estaba lista. Me levantaron y, durante todo ese tiempo, estas mujeres no me dijeron nada. Me tambaleaba, ya que llevaba unos tacones que solo podían describirse como de strippers. Sería un milagro si no me rompía el cuello con ellos. Apenas podía caminar en zapatillas y ya tropezaba con el aire.
Me llevaron hacia la puerta y la abrieron. Vi a mi mamá habl