Armonía era la mujer más hermosa que había conocido jamás. Era amable e inteligente. La forma en que hablaba no solo conmigo sino también con Melodía era algo poco común. La mayoría de las personas me ven y se alejan o incluso cruzan la calle.
Sabía cómo me veían los demás, con más de un metro ochenta y lleno de músculos. Pero sé que son mis ojos los que ponen nerviosa a la gente. Son gris plateado y hacen que parezca frío. Pero Armonía ni siquiera se inmutó, y tampoco lo hicieron las madres y p