—Ten cuidado, Harry —le grité mientras se alejaba, pero nunca me escucha. Se lanzó hacia Daniel y éste lo levantó, lo arrojó al aire y lo atrapó. Mamá me ayudó a ponerme de pie y caminamos hacia mis hombres.
—Hola mi amor, ¿estás bien? ¿Cómo se encuentra nuestra pequeña princesa? —Daniel me besó y frotó mi vientre como si fuera una especie de buda. También besé a Dylan, quien hizo lo mismo. Estos hombres, cuando están en casa, siempre tienen que tener sus manos sobre mí. No importa lo que esté h