Capítulo 27. Renunciando a ella.
William Redd.
La vez que conocí a Emma, no podía creer mi suerte. No podía creer que las diosas me podían haber concedido la dicha y el honor de ser la pareja de esa perfecta mujer. Sabía que era distinta y que no era una simple humana cuando la vi en la universidad. Pero cuando Peter me llamó solicitando sus datos, los cuales, yo los tenía hace semanas, supe que había perdido mi oportunidad.
Mi corazón dio un vuelco, cuando la vi de la mano, caminando rápido acompañada de Peter. En el segundo