Mundo de ficçãoIniciar sessãoCon ambas manos inmovilizadas sobre su cabeza, Amelia esperaba en la cama, ciega y excitada, en total suspenso.
—No debes moverte— ordenó Salvatore por encima del suave zumbido del juguete— Debes permanecer lo más quieta posible durante el mayor tiempo posible
Amelia tragó saliva.
—¿Qué?
Una ligera bofetada golpeó su muslo.
—Cada vez que me desobedezcas, serás castigada
El







