Mundo de ficçãoIniciar sessãoMientras Amelia se movía a la mañana siguiente, se despertó con una sensación de bienestar que la había eludido durante semanas.
Ella miró al hermoso hombre que estaba a su lado. Los párpados de Salvatore estaban cerrados. Las pestañas largas y oscuras se abanicaban hacia abajo a través de los pómulos afilados. Su pecho subía y bajaba en un patrón de respiraciones constantes y serenas, parecía es







