Mundo ficciónIniciar sesiónAmelia contempló el cañón del arma mortal, su ritmo cardíaco se alteró aún más en los latidos de sangre con atronadores golpes. Ambas manos se cerraron en puños con los nudillos blancos a los lados. Sus nervios estaban en el filo de una navaja.
¿Tú? ¿O tu marido?
Alda le había dado dos opciones. Muy parecido a como el padre de Salvatore le había dado dos opciones con el vagabundo.
E







