CAPITULO 25
— ¡¿Por qué has sacado a esa maldita mujer del calabozo?! ¡¿No se supone que para eso la has traído?! ¡Si ibas a tratarla como la misma realeza la hubieras dejado en Gorian y te hubieras dado por vencido! — Gritaba furioso el Márquez Forsten.
— ¿Tienes idea de lo que estás haciendo y diciendo en este momento y en este lugar? Hablarle así al Rey de Maita es una sentencia de muerte inmediata y no lo pensaría dos veces si me ordena atacarte. — Decía el comandante Charlie Evans al Márq