CAPITULO 26
La oscura noche se había hecho presente en Maita. El Márquez Forsten caminaba por uno de los jardines del palacio principal del Rey ya que se quedaría esa noche y saldría al siguente día por la mañana.
El hombre de cabello negro y largo atado a un extremo cuidadosamente, veía con sus ojos cafés la luna menguante de esa noche, hermosa y reluciente, cuyo brillo apagaba el de las estrellas a su alrededor.
Una expresión de tristeza invadía su mente, eran más de las nueve de la noche y