POV: Zoé Dupont
La alarma dejó de sonar, reemplazada por un silencio tenso en el pasillo del Ala Este. El "escenario" estaba listo.
Dante y su equipo habían trabajado rápido. Había marcas de lucha en las paredes, cristales rotos y un par de "cadáveres" de guardias (lobos que se hacían los muertos) tirados estratégicamente en el suelo. El aire olía a humo de las pequeñas cargas detonadas para simular una intrusión violenta.
Lucien se ajustó la camisa blanca, ahora rasgada y manchada de hollín. Debajo de la tela, pegada a su pecho justo sobre el corazón, llevaba una bolsa de sangre sintética (una mezcla de jarabe y colorante que olía a hierro) y una placa de kevlar para absorber el impacto de la bala de fogueo.
—Recuerda —me dijo, tomándome por los hombros. Sus ojos ya no tenían la neblina de la lujuria, sino la claridad del hielo—. Tienes que disparar a quemarropa para que la explosión de la bolsa se vea real en la cámara. Pero no tan cerca como para quemarme la piel con la pólvora. Un