POV: Zoé Dupont
La puerta de la armería se cerró detrás de nosotros, aislándonos del búnker, de Dante y, sobre todo, de la maldita risa de Rebeca.
El silencio duró un segundo.
—¿"Para siempre"? —solté, girándome hacia él como una víbora acorralada—. ¿Se te ha congelado el cerebro en esa montaña tuya? ¿Qué demonios ha sido eso de "hasta que yo decida"?
Lucien caminó tranquilamente hacia una pared repleta de rifles de asalto y pistolas automáticas. No parecía afectado en lo más mínimo por mi esta