POV: Lucien Blanc
Cruzar el umbral del portal no fue como entrar en otra habitación; fue como ser devorado por un huracán de espejos rotos. En este espacio entre realidades, el tiempo no fluía, se retorcía. A mi lado, Léo era una mancha de color rojo sangre contra el vacío blanco, su respiración agitada resonando en mi mente como un tambor de guerra.
Frente a nosotros, el Eco de la Paradoja se alzaba como una torre de carne líquida y geometría imposible. Ya no intentaba imitarnos; ahora era una