POV: Zoé Dupont
Seis meses.
Ese era el tiempo que había pasado desde que Lucien olió la chispa de vida dentro de mí. Seis meses en los que mi cuerpo se había convertido en un campo de batalla silencioso. Mi vientre ya no era plano; una curva incipiente y firme se dibujaba bajo mis vestidos de seda, un recordatorio constante de que el futuro de dos razas crecía dentro de mí.
Pero no era un embarazo normal. A veces, sentía pequeñas descargas eléctricas recorriéndome la columna. Mi fuerza no había disminuido; había aumentado. Podía romper una nuez con dos dedos sin esfuerzo, y mis sentidos... mis sentidos eran tan agudos que a veces el ruido del viento en los pinos me resultaba ensordecedor.
—Come, mi amor. Necesitas las proteínas.
Lucien estaba sentado frente a mí en la terraza privada del ático. El sol de la mañana golpeaba la nieve de los picos, creando un resplandor cegador, pero él solo tenía ojos para mí. Cortó un trozo de carne perfectamente sellada y me lo acercó a la boca con el