Narrado por Alex
La mansión estaba iluminada como un castillo, no por las frías luces de seguridad, sino por las cálidas luces de fiesta. Velas, faroles de papel y risas llenaban el jardín. Doce años. Doce años desde que Luna puso aquella alianza en mi dedo y transformó mi caos en una especie de orden sagrado.
La atraje hacia la terraza, lejos de la música y los invitados, solo para tenerla un momento para mí. Estaba radiante, con nuestro pequeño milagro pelirrojo — la pequeña Sofía — durmiendo