Narrado por Alex
El silencio en el despacho de la mansión siciliana era espeso, cargado del mismo peso húmedo y cálido que precede a las tormentas del Mediterráneo. El tintineo del hielo en mi copa de whisky era el único sonido, un metrónomo para la furia silenciosa que hervía en mis venas. Al otro lado de la mesa, Tsurushi era una estatua de granito contra el escenario de madera oscura y estantes repletos de libros antiguos. Sus ojos, siempre tan impenetrables, reflejaban una seriedad que no v