Narrado por Luna
Al darme cuenta de esto de modo tan absurdamente crudo, que estaba realmente enamorada de él, las lágrimas comenzaron a escurrir, silenciosas y calientes, manchando su pecho. Fue entonces cuando sentí el cuerpo de Alex tensarse. Se movió, y en la débil luz del amanecer que se filtraba por las rendijas, vi sus ojos oscuros fijos en mí.
—¿Qué pasa, Luna? —su voz era ronca, cargada de un sueño inmediato y de una preocupación que nunca le había oído.
La emoción se atoró en mi garga