Pasó una semana, Derek se mantenía ocupado en la oficina y sus asuntos personales sin hablar nada más que de trabajo con Perla. Ella estaba muy confundida, pero se hablaba a si misma, y mantenía la tranquilidad, cuando llego la noche llamó a Pamela para hablar y tomar algo ya que lo necesitaba.
— ¿Ahora si quiere hablar? Claro, como el bombón de chocolate no está, recurres a tu amiga olvidada.
— No estoy en escuchar tus reclamos. Amiga creo que después de tantos años he caído en las garras de