Mundo ficciónIniciar sesiónLas tres entramos a mis aposentos y tanto Mara como yo nos sentamos en las sillas altas del pequeño bar, mientras Zeira busca no sé qué cosas en la alacena que está en la pared.
―A ver, a ver―canturrea, mientras trata a divisar algunas cosas― ¡esto es! ―grita feliz y empieza a sacar ingredientes del fondo de una de las puertezuelas del gavetero―siempre he dicho que estas alacenas están bien surtidas, aunque el licor sea malo a veces―sentencia y







