―Pero, tío, ella ha sido la causa de que hayamos perdido a casi toda la jauría de lobos convertidos―le contesta todo cabreado, aunque sigue en su posición de sumiso―mi padre ha muerto en batalla, gracias a que ha sido atacado por seis alfas a la vez―le confiesa al imponente omega, quien ahora traga en seco, con una mezcla entre incrédulo y asustado―seis lobos, tío, y no tengo la menor idea de a dónde han sacado a ese sexto lobo blanco, que lucha tan bien como esos otros miserables alfas―le cuen