―Pues, debió recordar que era todavía un cachorro, cuando decidió vendernos, Kala―le dice y le frunce el ceño―además, te recuerdo que la traición se paga con la muerte, lo cual sabe toda la manada y que Aike tendrá la dura tarea de convencer a todos de que lo mejor es que un cachorro como él, quien ha traído de alguna manera a esta nueva horda que nos ataca, que deba ser castigado con algo menos que las fauces del alfa hundidas en el cuello de Lúcian― le espeta todo molesto, pero no se lo piens