Andrea ya le había dicho a Regina que si algún día se casaba, tenía que guardarle el lugar como dama de honor. Regina asintió.
—Él y Beatriz...
La interrumpió.
—Ya te dije que no fue su culpa.
La última vez ya le había contado que Beatriz le había tendido una trampa a Sebastián. En realidad, él también era una víctima.
A fin de cuentas, era el hombre que amaba, y como ya le había dado el sí, Andrea no podía decir mucho al respecto. Además, conociendo lo terca que era, seguro se enojaría con ella