A Regina se le agrió el humor en cuanto lo vio. Todavía dudaba si abrir la puerta cuando su celular vibró en el bolso. Vio que era él y rechazó la llamada. Se cambió los zapatos y, con un suspiro, abrió.
Le ofreció el termo que traía en la mano.
Regina bajó la mirada hacia el recipiente, pero no lo aceptó. Salió del departamento y cerró la puerta detrás de ella. Luego, levantó la vista para encararlo.
—Ya te dije. Tengo novio.
—Lo sé.
Al ver la indiferencia en su cara, el recuerdo de aquel video