Regina permaneció sentada en el sofá, con la mirada perdida. No sabía cuánto tiempo había estado así, hasta que el timbre de su celular la sacó de su trance.
Contestó. Al otro lado de la línea, la voz de Leo sonaba molesta.
—¿Por qué no has bajado todavía?
"Tengo que preguntárselo en persona", pensó. De lo contrario, ¿qué la diferenciaría de toda esa gente en internet que se cree cualquier rumor que lee?
En el año y pico que llevaba de conocer a Sebastián, sabía qué clase de persona era.
—Ahorit