Todas las miradas se centraron en Regina. Eva parpadeó.
—¿Son los boletos para el concierto de Sebastián?
Ella asintió.
—Me pediste que te los consiguiera, ¿no? Pues acaban de llegar.
Eva tragó el bocado de pan dulce que tenía en la boca y dejó el resto junto a su café sobre el mostrador.
—¿Puedo verlos?
Regina le entregó el sobre. Eva lo abrió y sacó un fajo de boletos. Abrió los ojos de par en par al ver los asientos.
—¡No lo puedo creer, Regina! ¡Son de la zona VIP! ¡Y en la primera fila, jus