Regina tomó su celular y activó el modo de no molestar.
Por fin, la habitación quedó en silencio. Ahora sí podían desayunar en paz.
—Hoy en la noche hay una subasta, ¿quieres que vayamos a ver qué tal?
Regina asintió.
—Claro.
***
Después de desayunar, Andrea no dejó que Regina se quedara encerrada en el hotel y la llevó de nuevo a la calle para ir de compras.
Aunque intentaba disimular, su amiga notaba que no tenía muchos ánimos. A cada rato se quedaba con la mirada perdida, como si algo la tuvi