Mundo de ficçãoIniciar sessãoSin embargo, la puerta fue abierta repentinamente, rompiendo con el apasionado beso de la pareja que se miraron avergonzados ante la presencia del serio mayordomo.
El señor los miró incómodo.—Oh, aquí está la escoba que buscaba —dijo Madelaine en un intento fallido de salvar el momento—. Es que he ensuciado la alfombra de la habitación y no tenía la más remota idea de cuál de todas estas escobas era la adecuada. Pero ya la he conseguido, así que adiós.Agarró la






