Emoción como también nervios, adrenalina que se disparó. Ella sería en parte la responsable de que Madelaine y Warrick no se les olvidará jamás ese primer beso, dónde solo la luna y las estrellas fueron testigos de aquel primer beso. Se separaron por falta de aire en sus pulmones, la mirada de Warrick transmitía todo. Y allí la joven supo que si no la apartó fue porque él deseaba lo mismo que ella.
O eso pensó Madelaine.
—No —habló Harrington con voz ronca—. Esto no está bien.
—¿Qué? —preguntó