CAPÍTULO 86 — Irina, esto no ha terminado.
A la mañana siguiente, Alex se despertó en su espaciosa habitación de la mansión. Instintivamente, su mente vagó hacia el recuerdo de la leve reacción que creía haber visto el día anterior de parte de Camila.
Mientras la luz del sol se filtraba suavemente a través de las cortinas, Alex se puso de pie y se encaminó hacia el cuarto de baño, donde se aseó antes de cambiar su pijama por su acostumbrado atuendo. Aquel era un nuevo día y la esperanza de que fuera un día más cerca de la recuperación