Alex, Leo y Andrea abrieron los ojos de par en par con incredulidad.
—Eso es imposible —repuso Alex, negando con la cabeza—. Camila apenas demostraba que estaba embarazada, además en las ecografías que le han hecho aquí —añadió, mirando al médico fijamente.
El médico asintió, comprensivo.
—Lo entiendo, señor, pero tiene que saber que los niños no son demasiado robustos, y no en todos los casos el vientre materno acusa lo que realmente pasa dentro de él. Además, muchas veces solo se ve un niño,