Cuando Andrea y James Goodwin llegaron a la mansión, la muchacha se bajó del coche con determinación, apresurándose hacia la entrada mientras su padre la seguía con paso más pausado, evidenciando el cansancio en su andar.
Andrea se detuvo en la sala, dejando que la calma del lugar contrastara con la urgencia de sus pensamientos, mientras observaba a su padre entrar, sintiendo la imperiosa necesidad de confrontarlo.
Había llegado el momento de desentrañar los secretos que él había guardado celo