CAPÍTULO 36 – Encuentro con Thomas.
En un gesto repentino, Camila posó sus manos sobre el pecho de Alex, y lo apartó de ella de un empujón firme pero suave. Su expresión era una mezcla de sorpresa y de rabia contenida.
—¡No! —exclamó, apartándose un paso hacia atrás—. No puedes simplemente besarme así, Alex. No después de todo lo que ha pasado.
Alex frunció el ceño, sorprendido por la reacción de Camila. Había esperado que cediera ante el beso, que se dejara llevar por el momento. Pero Camila ya no era tan fácil de manipular como