“¿Qué le sucedió?”, le pregunté a Valens cuando logré acomodar a Celeste. Ella se estaba bañando ahora, así que fui a buscarle algo de ropa.
Ella se negó a hablar cuando le pregunté qué sucedía. Ella lloró aún más cuando le preguntaba si había sucedido algo. Las únicas palabras coherentes que saqué