Clara
No podía dejar de sacudir la cabeza cada vez que recordaba el regalo repentino que recibí de Alpha Calvin. Como estaba enojada con él, lo había tirado en algún lugar de la habitación, ignorándolo. Pero anoche me había puesto inquieta después de despertarme con náuseas. No sé qué comí para que eso sucediera, pero podría haber sido porque tenía la barriga demasiado llena. Cuando volví del baño, no pude volver a dormirme. Pensé en leer uno de los libros que me había regalado Lena.
Mientras lo estaba leyendo, me distraje un poco y fue entonces cuando lo vi. El paquete se asomaba por una esquina. Curiosa, dejé caer el libro y fui a buscarlo. Abrí el paquete y encontré un diario personalizado con mi nombre bellamente grabado. Y la caja de chocolates era la más rica que he probado en mi vida. Casi me veo obligada a pensar que era artesanal en lugar de industrial por la forma en que se derretía en mi boca y permanecía en mi lengua. Tuve una buena noche, pero me desperté hinchada y con n