Vicente
Me detuve en seco a la entrada del foso, sin aliento tras la carrera que había dado por el bosque. Clara estaba atada al banco como los últimos días, con la cabeza gacha y el paño que llevaba empapado en sangre. Ella es la culpable del dolor que sufre. Solo le pido que me suplique clemencia y la dejaré ir. Aun así, se mantiene firme y no cejaré en mi empeño de hacerla odiarse a sí misma. Además, me hizo perder un valioso terreno porque pensé que sería una luna perfecta, pero me equivoqu