CAPÍTULO 38

Capítulo 38

Mi corazón latía, nunca dejo de latir por el, sonreí, había imaginado miles de escenarios para nuestro reencuentro, solo el amor podia florecer entre los dos.

Me acerqué despacio, nerviosa Pero a la vez llena de alegría. No podía evitarlo, Verlo así me hacía feliz, aunque no supiera cómo saludarlo, aunque parecía una estúpida titubeando

—Santiago… —dije al fin, con voz baja y con una sonrisa en mis labios —. Qué gusto verte, estás caminando,Te ves bien, yo quise estar en la cirugía
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