Capítulo 39
Abrí los ojos por un momento. Todo era borroso. Sentía el pecho arder como si me lo apretaran desde dentro. Una voz lejana dijo que estaba de vuelta, pero no entendí más. Me volví a hundir en el sueño.
Cuando volví a despertar, el techo blanco del hospital fue lo primero que vi. El dolor seguía ahí, en el pecho, pero más suave. Intenté moverme, pero me costaba.
A mi lado, Santiago estaba sentado, Me sostenía la mano con fuerza y lloraba en silencio, su presencia me dolía, no podía o