Capítulo 37
Pasa un año...
—Más… —gemí, con la voz entrecortada—. Más duro… no pares…
Estaba encima de él, completamente desnuda, montándolo con fuerza. Su polla entraba y salía de mí mientras mis caderas se movían rápido, marcando el ritmo. Mis manos apretaban su pecho, mis muslos temblaban. Sudaba, jadeaba, temblaba.
—Joder, así me gusta… —dijo él con la voz ronca—. Móntame, preciosa... Mi amazona…
—¿Te gusta así? —le pregunté con una sonrisa sucia, bajando hasta su cuello para lamerlo—. ¿Te