18 MESES DESPUÉS
- Vamos Sofía, se hace tarde - dijo mi madre, entregándome un hermoso ramo de rosas rojas y blancas.
- Ya voy, ya voy, es que este vestido es largo, solo espero no tropezar.
Me sentía muy entusiasmada, entré en la iglesia y ahí estaba, de pié junto al altar, con la sonrisa más hermosa, más guapo de lo que nunca lo había visto en toda mi vida, vistiendo su traje de novio, con una flor en la solapa.
Caminé hacia él, y nos sonreimos, con la complicidad de siempre, entendiéndonos