Capítulo XII

                                  XII

No hubo coyotes y tampoco hubo una mierda a la cual dispararle. Lo único que llegó a llamar su atención fueron los malditos gritos que su madre lanzó, una y otra vez, cuando su padre le dio unas cuantas lecciones. Debido a esta incompetencia por parte de Juana, Julio se fue a la cama sin cenar. Eso le ocasionó que despe

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