Todos sanamos

Nery:

—No lo sé —suspiré—. Solo, siento que alguien me falta, al ver esa chica en el café en Richmond.

—No había nadie ahí, —recalcó Cam— buscamos por todos lados y no había nadie, aun no estoy ciego.

—Pero es que ¡Desapareció! Justo ante nuestros ojos.

No es que él no entendiera o que yo estuviera loca, hubiera querido estarlo, pero cada día sentía que me faltaba algo, como una extremidad que sabías que había estado y ahora ya no. No podía asegurar lo que me hacía falta ni porque no quería
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