—Vamos Walker. Ya sal —refunfuñó Mason mientras me mantenía encerrada en el baño.
Estábamos en una cafería de Richmond y mi cabello, no había recuperado aun su color natural, sino que este seguía siendo de un tono plateado, que hacía verme terriblemente extraña; como si fuera una de esas chicas cosplayers y lo bueno de esto era que mis ojos ya habían vuelto a su normalidad.
Schlunk me había dejado salir a la mañana siguiente de lo que mis ojos presenciaron hablando de muchas cosas de lo que si