Nikolas fue consolado por Selene durante toda la noche. Después de llorar en el baño no volvió a derramar una lágrima más. Se sentía completamente seco y vacío. Durante muchos años creyó ciegamente en su mujer y jamás pensó que le haría más daño que un enemigo.
Daphne tenía cara de no romper un plato, pero terminó acabando con su vida.
—¿Cómo estás hoy? —le preguntó Sasha, entrando a la oficina de la mansión—. ¿Qué haces aquí y en donde está Selene?
—No sé ni que siento. Amé al hijo equivoca