Selene estaba sentada dentro del jet privado con rumbo a Grecia. No le importaba lo que le había sucedido a Gabriel. Solo esperaba que Nikolas hubiese acabado con todas las personas que se decidieron ser más miserables, que seres humanos decentes y permitir que se drogara y la golpeara.
—Sel... —escuchó la voz del mafioso, que venía por el pasillo. Ella estaba viendo hacia la ventana y no supo si estaban volando o en el aeropuerto.
Es exactamente, como cuando físicamente estás presente, pero me