—Addison, hoy ha sido el día más largo de mi vida.
—¿Más largo que el último día más largo?
—Cada vez se me hace más largo. Me he acostumbrado demasiado a tenerte conmigo a todas horas. Creo que me debes un poco de tiempo especial.
Esas palabras hacen que le deslice la chaqueta del traje por los brazos y mis labios comiencen a devorarlo con ansia.
—Despacio —me advierte con suavidad, y estira los brazos para facilitar que le quite la prenda—. ¿A qué viene tanta prisa?
Obligo a mis labios a rela