[Narrado por Liam Donovan]
El silencio dentro del coche era una granada sin seguro. Mia estaba pegada a la puerta del copiloto, con la mirada perdida en las luces borrosas de la ciudad que pasaban a toda velocidad. El aroma a alcohol y perfume dulce llenaba el habitáculo, mezclándose con la tensión eléctrica que me hacía apretar el volante hasta que mis nudillos crujían.
—¡Eres un animal! —estalló ella de repente, rompiendo el silencio con un grito que me golpeó los oídos—. ¡Me humillaste frent