Era de noche, cuando Eloísa se animó a salir de su habitación y explorar los alrededores de su nueva morada. Se había mantenido encerrada en las últimas horas, debido a que Henrick había decidido permanecer por más tiempo en la casa.
«Seguramente solo quiso fastidiarme», pensó la joven, ofuscada.
Aliviada de saber que ya no estaba, se permitió vagar por los rincones. La casa no era precisamente pequeña, pero sí bastante acogedora.
Cada uno de los miembros del personal de servicio, se habían p